What Ronronia wants no son unos zapatos, o un bolso de Sonia Rykiel... sino un maquinarro con 12Gb de RAM y un Core i7 2700k

pero como de momento no lo puede tener, ella se divierte así:


lunes, 8 de agosto de 2011

¿ Atacan los lobos a los humanos ?

Las imágenes son de Xaxor.com



La adulación se parece a la amistad como un lobo se parece a un perro.



La ley de la mayoría sólo funciona si también tienes en consideración los derechos individuales, porque no vas a conseguir que cinco lobos y una oveja voten qué van a comer (Larry Flint)


Hay noches en que los lobos callan y sólo aúlla la luna (George Carlin)


Una sociedad de ovejas acaba engendrando un gobierno de lobos (Bertrand de Jouvenel)


Una montaña con un lobo en la cima siempre da la impresión de ser un poco más alta (Proverbio ruso)



Los humanos tememos a la bestia que hay en el lobo porque no entendemos a la bestia que hay dentro de nosotros (Gerald Hausman)



Los lobos no son nuestros hermanos ni tampoco nuestros subordinados. Son otra nación por entero, atrapados como nosotros en la compleja red del tiempo y la vida (Henry Beston)


Al lobo jamás le preocupa a cuántas ovejas se enfrenta (Virgilio, la Eneida)


Hemos condenado al lobo, no por lo que es sino por lo que deliberada y erróneamente hemos imaginado que es, la imagen misma del asesino salvaje y sin piedad... en realidad una imagen reflejada de nuestra propia esencia (Farely Mowat)


Farely Mowat es un conservacionista canadiense muy conocido por su libro "Never cry wolf" ("Jamás grites ¡que viene el lobo!") en el que cuenta sus experiencias con los lobos árticos y que acabó sirviendo de base para una película. Sus libros han recibido críticas dispares debido en parte a su estilo literario que él a veces describe como "no dejes que los hechos se crucen en el camino de la verdad".



El libro de Mowat estableció que:

  • Los lobos árticos atacan a caribús, bueyes árticos, mamíferos pequeños y roedores pero como su fuerza se apoya más en la resistencia que en la velocidad, prefieren presas pequeñas a animales más grandes como el caribú, mucho más rápido y fuerte y, por lo tanto, un objetivo formidable.
  • Un lobo solitario mejora sus probabilidades de cazar una presa grande si corre a su lado y le ataca al cuello. Estaría en desventaja si atacara a un gran rumiante por detrás porque se arriesgaría a recibir una poderosa coz. En cambio, una manada de lobos puede cazar a cualquier presa prácticamente desde cualquier posición de ataque.
  • Como los lobos árticos viajan en grupo, la mejor estrategia para los lobos es no matar de más, sólo un par de animales grandes serían suficientes para saciar a toda la manada. 

Ineludiblemente, mi mente precondicionada se estaba acabando por dar cuenta de que los conceptos universalmente aceptados durante siglos por la humanidad acerca del caracter de los lobos era una mentira evidente. En tres ocasiones distintas en menos de una semana me he encontrado a merced de estos "asesinos salvajes" y lejos de intentar desgarrarme miembro por miembro, han exhibido una contención rayana en el desprecio, incluso cuando he terminado por invadir sus hogares y podían haberme interpretado como una amenaza directa sobre sus cachorros. 


Los libros de Mowat siempre han chocado con la incredulidad de quienes le acusan de desvirtuar los hechos para acomodarlos al fin (loable) que pretende conseguir, evitar la extinción de los lobos árticos. Según sus detractores Mowat estaría escribiendo ficción basada (o no) en algunos hechos puntuales y dudosos y disfrazándola de investigación científica.


Muy diferente esta otra visión:
Revisando anteriormente el material histórico relacionado con los ataques de lobos a personas, descubrí algunas contradicciones notables, siendo la más llamativa que mientras los biólogos norteamericanos especializados en el lobo se oponían vehementemente a la imagen de depredador para el ser humano, al lobo de Caperucita, por así decir, y fracasaban en la investigación y comprensión de las circunstancias en las que los lobos podían resultar peligrosos para las personas y en cuáles no, sus colegas que estudian a los coyotes sí lo conseguían. Los biólogos que estudian coyotes próximos a poblaciones humanas han desarrollado una comprensión muy sólida sobre las circunstancias en las que los coyotes que viven en las ciudades atacan a los niños. Los biólogos que estudian coyotes no se encuentran en un estado de negación política del hecho y no ponen en peligro a nadie, justo al contrario. Como he demostrado, los lobos dan señales de que atacaran mucho antes de que eso suceda y lo hacen de una forma muy similar a su primo más pequeño de tamaño, el coyote. Aún así la vehemencia con la que el mito del "lobo bueno" es defendido por los grupos ecologistas, pero también por individuos que se definen como científicos que estudian a los lobos, trasciende el ámbito de la razón.
"Declaración de Valerius Geist en relación a la muerte de Kenton Carnegie" (29 September 2007), p. 11

1 comentarios:

Stultifer dijo...

Prefiero el mordisco de un lobo que el lametón de un hipócrita.

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